Los cuatro cañones empleados en la defensa de Béjar el 28 de septiembre de 1868, que forman parte de la colección permanente del Museo del Ejército, recibieron el 13 de mayo la visita de medio centenar de bejaranos. El viaje, organizado por la Asociación Béjar 68 y el Casino Obrero de la ciudad, contaba con el permiso de las autoridades del museo para visitar los almacenes de artillería, en el subsuelo del Alcázar de Toledo, y poder ver las cuatro piezas.

La expedición bejarana, recibida por el personal del museo, pudo descender a las galerías subterráneas, que no son visitadas salvo por historiadores e investigadores, para contemplar los cañones elaborados por los herreros bejaranos: dos piezas del calibre 18 creadas usando los ejes de máquinas textiles, que sirvieron durante aquellos sucesos montadas sobre carros; y otras dos de menor tamaño, hechos de madera y reforzados con hierro, y dotados de ruedas.

Los cuatro cañones, que desde que el museo se trasladó a Toledo permanecen sin ser expuestos, fueron fundidos entre los días 24 y 25 de septiembre de 1868 por un grupo de herreros bejaranos, entre los que se encontraba el célebre Víctor Gorzo, para dotar a las defensas ciudadanas de mayor capacidad de defensa en el combate que las enfrentó contra el ejército realista que trató de asaltar Béjar el día 28.

Las imágenes tomadas por Juan Cambón aquellos días dan fe de la presencia de la artillería local en las barricadas, y el relato de Juan Muñoz Peña publicado pocos meses después refiere cómo un grupo de bejaranos que habían servido en el cuerpo de Artillería se encargaron de su manejo.

Posteriormente los artefactos fueron requisados por las autoridades militares, para instalarse primero en un parque de artillería de Valladolid, y en septiembre de 1876 incorporarse al Museo del Ejército.

Los bejaranos que viajaron a su encuentro a Toledo pudieron disfrutar también de una visita guiada al museo, gracias a la profesionalidad y las atenciones de tres voluntarios que acompañaron al grupo y que les mostraron, entre otros elementos, la berlina en la que el general Prim fue tiroreado en las navidades de 1870, los retratos de Isabel II y de numerosos generales españoles del siglo XIX vinculados a los movimientos revolucionarios que tuvieron lugar durante su reinado, y las pistolas de duelo del Duque de Montpensier, entre otros objetos.

Tras su viaje, los bejaranos se despidieron del museo y de los cuatro cañones que forman parte de la historia de la ciudad, con numerosos comentarios sobre la idoneidad de solicitar el regreso de las piezas a Béjar para que puedan permanecer expuestas en depósito, como ya ocurriera durante casi 30 años con uno de los cañones portátiles, instalado en el zaguán del Ayuntamiento y reclamado en 2010 por el museo toledano.

La junta directiva de Béjar 68 y la del Casino Obrero quieren agradecer públicamente las facilidades y las atenciones recibidas por las autoridades y el personal del Museo del Ejército para realizar esta actividad.